Durante años, MILSEC mantuvo una idea clara: llevar el teatro a la Lengua de Señas Ecuatoriana no como un añadido secundario, sino como parte de la experiencia escénica. Esa visión tomó forma con Venciendo la Cordura, una obra creada por la Fundación Rama de Plata, organización aliada de MILSEC, y posteriormente adaptada para ser interpretada en LSEC.
“Venciendo la Cordura” fue una experiencia de teatro accesible adaptada a Lengua de Señas Ecuatoriana. Según el registro de MILSEC, reunió alrededor de 80 asistentes y más del 60% pertenecía a la comunidad sorda.
El teatro y la fuerza de una lengua visual
El teatro trabaja con el cuerpo, el gesto, la mirada, el ritmo y el espacio. Esos mismos elementos tienen un papel central en las lenguas de señas. Por eso, la relación entre escena y LSEC puede ser especialmente poderosa cuando la adaptación se plantea desde el lenguaje teatral y no únicamente desde una traducción literal.
En la experiencia de MILSEC, esta convicción fue el punto de partida. La intención era demostrar que la Lengua de Señas Ecuatoriana puede transmitir emociones, conflictos y matices dramáticos mediante recursos visuales y corporales, permitiendo que las personas sordas vivan el espectáculo desde su propia lengua.
Adaptar una obra a LSEC implica repensar la experiencia
La adaptación de “Venciendo la Cordura” fue desarrollada conjuntamente para que la obra pudiera ser interpretada en LSEC. Ese proceso buscó ofrecer una experiencia accesible y culturalmente relevante para la comunidad sorda, manteniendo la dimensión emocional y expresiva del teatro.
Esta diferencia es importante. La accesibilidad cultural no debería aparecer al final de una producción, como un complemento. Cuando se considera desde la concepción artística, puede transformar la manera en que se construye el espectáculo, se organiza la escena y se relacionan artistas y público.
Perspectiva editorial de MILSEC: una cultura verdaderamente inclusiva no crea experiencias separadas para personas sordas y oyentes. Diseña espacios donde ambas comunidades puedan disfrutar del arte juntas, con condiciones reales de acceso lingüístico.
Una audiencia donde la comunidad sorda fue protagonista
MILSEC registró aproximadamente 80 asistentes en la presentación y señaló que más del 60% pertenecía a la comunidad sorda. Para muchas de esas personas, era la primera vez que asistían a un espectáculo teatral adaptado a su lengua y a su cultura.
Ese dato ayuda a entender por qué la experiencia tuvo un impacto especial. No se trataba únicamente de “ver una obra”: significaba participar de una actividad cultural sin depender de un formato pensado exclusivamente para personas oyentes.
El Teatro de la Cultura Demetrio Aguilera como escenario
La primera presentación señalada por MILSEC se realizó en el Teatro de la Cultura Demetrio Aguilera, de la Casa de la Cultura. Llevar una propuesta accesible a un escenario cultural de esta naturaleza también tuvo una dimensión simbólica: la cultura sorda no quedó relegada a un espacio paralelo, sino que ocupó un escenario abierto al público.
Para MILSEC, el resultado confirmó que existe interés por propuestas donde arte, lengua de señas e inclusión se integran desde el diseño de la experiencia. La respuesta del público generó solicitudes para repetir y ampliar este tipo de espectáculos.
Cuando una experiencia genera demanda de continuidad
El artículo original, publicado en agosto de 2024, señalaba que tras la recepción positiva del evento se habían recibido numerosas solicitudes para organizar nuevas producciones. En ese momento, MILSEC comunicó que se encontraba planificando una nueva propuesta para ese mismo año.
Más allá de aquella planificación histórica, la conclusión sigue siendo relevante: cuando una experiencia cultural es accesible y significativa, la audiencia responde. La demanda demuestra que el acceso a la cultura no es una concesión, sino una necesidad que durante mucho tiempo ha tenido una oferta insuficiente.
La accesibilidad cultural también es participación
Una obra teatral accesible puede convertirse en algo más que entretenimiento. Puede crear encuentro, reconocimiento y participación social. Para una persona sorda, acceder a una puesta en escena en una lengua que comprende plenamente modifica su relación con el espectáculo y con el espacio cultural.
Para las instituciones y productores, experiencias como “Venciendo la Cordura” plantean una pregunta concreta: ¿la accesibilidad forma parte de la producción desde el inicio o aparece únicamente cuando alguien la solicita? La respuesta a esa pregunta define la diferencia entre inclusión declarativa e inclusión diseñada.
Conclusión: el arte también debe hablar en LSEC
“Venciendo la Cordura” demostró que la Lengua de Señas Ecuatoriana puede integrarse al lenguaje escénico y ampliar el acceso a la cultura sin separar públicos. Su valor no reside solamente en haber adaptado una obra, sino en haber creado una experiencia donde personas sordas y oyentes pudieron compartir un mismo espacio artístico.
La cultura se vuelve verdaderamente pública cuando puede ser vivida por comunidades diversas. Diseñar desde la accesibilidad no limita el arte: amplía su alcance.
Preguntas frecuentes sobre “Venciendo la Cordura”
¿Qué fue “Venciendo la Cordura”?
Fue una obra creada por la Fundación Rama de Plata y adaptada junto con MILSEC para ser interpretada en Lengua de Señas Ecuatoriana.
¿Dónde se presentó la obra?
La primera presentación indicada por MILSEC se realizó en el Teatro de la Cultura Demetrio Aguilera, de la Casa de la Cultura.
¿Cuántas personas asistieron?
MILSEC registró alrededor de 80 asistentes y señaló que más del 60% pertenecía a la comunidad sorda.
¿Por qué es importante el teatro accesible en LSEC?
Porque permite que las personas sordas accedan a experiencias culturales en su lengua y compartan el mismo espacio artístico con personas oyentes.
La accesibilidad también puede formar parte de tu producción
MILSEC desarrolla contenidos y producciones audiovisuales accesibles, integración de LSEC, materiales educativos y soluciones orientadas a reducir barreras de comunicación.